La capital de la Costa del sol, pasa muchas veces desapercibida en el extranjero. Para los turistas internacionales (fuera de Europa), Málaga no suele estar en el radar de sus itinerarios, a no ser que hagan una parada en crucero. Por eso deseo tentar a tu corazón viajero, para que puedas tener un inolvidable día en Málaga, por si no dispones de mucho tiempo.

Vista de la Alcazaba desde el Muelle Uno.Málaga.

Vista de la Alcazaba desde el Muelle Uno del Puerto de Málaga.

Voy a suponer que es tu primera vez.

Para ello nos toca priorizar en el sentido de conocer “algo” de lo primordial. Ya habrá oportunidad que puedas regresar por más tiempo. Te lo puedo garantizar.

Un inolvidable día en Málaga

Vamos a tomar contacto con la Alcazaba de Málaga, alguna vez musulmana, sus rastros no me dejan mentir.

Uno de los sitios adorados por Fernando el Católico y sitio vital en la reconquista de España. Aquí el verbo conjugar sopla a tu favor, mezclando historia y belleza en un solo lugar.

Las vistas iniciales hacia el mediterráneo y lares más cercanos, hacen volar tu imaginación hasta donde te tu cabeza te diga. Además dirige tu mirada hacia el Muelle Uno -busca en dirección hacia el puerto un gran cubo de colores o la Farola- la que será una de nuestras últimas paradas para este día en Málaga.

La Alcazaba desde la calle Alcazabilla en Málaga. España.

La Alcazaba desde la calle Alcazabilla.

Si el hambre aprieta, y sin ir muy lejos de la Alcazaba, te acompañaré a El Pimpi, uno de los lugares emblemáticos, para gozar de comida tradicional, ya sea en su terraza -frente a las huellas del Teatro Romano- o en su interior, puro ambiente andaluz.

Prueba su vino dulce, que proviene de su propia bodega, sin abusar que aún queda un rato por caminar.

Terraza con vistas a la Alcazaba y Teatro Romano. El Pimpi en Málaga.

El Pimpi en Málaga. Terraza con vistas a la Alcazaba y Teatro Romano.

A la hora del café, y para cambiar de ambiente, iremos a un clásico, al Café Central, local donde según la historia, nació la manera peculiar de pedir el café en Málaga.

Pide un mitad, si lo que prefieres es “un café con leche” o alguna otra variante a tu libre decisión (o lo que te apetezca).

Mosaico del Café Central donde se indica las diversas formas de pedir café en Málaga. España.

Mosaico del Café Central donde se indica las diversas formas de pedir café en Málaga.

El Café Central, está al inicio de la cabeza de la famosa Calle Larios, una de la más bonitas de Europa. Toca hacer fotos en esta preciosa vía, y antes de avanzar, nos detenemos en la Plaza de la Constitución.

Obsérvala entera, inmortalízala en su conjunto: su Fuente de Génova, la Casa del Corregidor, la ex cárcel, la Audiencia, y el ex convento de las Agustinas.

¡Es toda tuya!

Plaza de la Constitución en Málaga.

Plaza de la Constitución en Málaga. Frente al Café Central.

Y seguimos…

Ahora sí, es el turno para disfrutar de la Calle Larios, métete en algunas de las calles que la atraviesan, para sacar diferentes ángulos y puedas impresionar en tu Instagram.

Siente su esencia, a la gente que la camina, a los detalles que la acompañan. Vívela, ya que casi siempre está engalanada para los diversos y vibrantes acontecimientos.

Recuerdo de Navidad del 2015 en la Calle Larios. Málaga. España.

Recuerdo de Navidad del 2015 en la Calle Larios. Málaga.

Si sientes que cae la noche (o no), dirígete hacia el Muelle Uno, toma una copa o alguna otra bebida en algunos de sus locales. Hay mucho por hacer por aquí, como entrar al Centro Pompidou, para estampar de arte y cultura a tu viaje.

Hay muchos museos en la ciudad, por lo que en un día en Málaga, es obvio que te será imposible entrar a cada uno.

Muelle Uno del Puerto de Málaga. España.

Muelle Uno del Puerto de Málaga. Al inicio se encuentra el Centre Pompidou.

Si caminas, hacia la Farola, hazlo también hacia la Malagueta –la playa que está cerca- y si ves un barquito espetero, entra sin dudar a su chiringuito para cerrar con broche de oro tu día en Málaga.

Espeto de Sardinas.Un día en Málaga. España.

Espeto de Sardinas en Málaga.

Dice una leyenda que sí vienes y no has probado un delicioso espeto de sardinas, es traducido, a que no hubieras venido.