Recuerdo hace muchos años cuando estaba en el colegio en Iquitos, mi ciudad natal, uno de mis profesores -varios de ellos, habían nacido y crecido en España– era cura, bajo de estatura, casi calvo, con olor a viejo, aunque no de viejo muy añejo, sino de viejo experimentado, que llegó hasta allí, quedándose prendado de muchas cosas, tal vez de lo diferente, quizás de lo verde y pura que emana la selva amazónica. ¡Yo qué sé! He aquí mi historia con Saldaña.

Iquitos Saldaña

Y repito la palabra ¡Recuerdo! Porque él desde que me conoció, o mejor dicho nos conocimos, en los años 90 y tantos, siempre me decía “Hey Saldaña, en España hay una población del mismo nombre que tu apellido”.

Me lo decía semana tras semana, cada vez que teníamos clases con él, cuando nos cruzábamos en el pasillo o en alguna actividad. En aquellos tiempos no podía Googlear para buscar más sobre Saldaña. 

Vistas de Saldaña, desde el Castillo.

Vistas de Saldaña, desde el Castillo del mismo nombre.

Está muy claro que llamaba mi atención. Porque ya lo tenía más que grabado en mi subconsciente, ese desconocido que muchos años más tarde, cambió de lugar en alguna recóndita parte de mi cerebro. Se hizo consciente, como todos los sueños, que están muy latentes.

Me había prometido, que algún día en España, iría en busca de esos posibles orígenes que sin saberlo a ciencia cierta, existía una latente posibilidad, que desde Saldaña procedería una parte de mi identidad.

Saldaña en el 2012

Es así que tras mi llegada en el 2012 para residir de forma permanente en España, y tras dos años después, por fin pude conocer aquel extraño lugar que tanto me había hablado el Padre Silvino QEPD, un pueblo que sentía que tenía ganas de conocerme y por supuesto, yo a Saldaña. ¿Suena raro, verdad?

Fue en el verano del 2014 cuando incluí a Saldaña en la provincia de Palencia, en una ruta de dos semanas por España.

Iquitos Saldaña

El frontis de un edificio en Saldaña, Palencia.

El Reencuentro

Había llegado a la capital palentina y una de las primeras cosas que hice, fue ir a la estación de tren, después a la de autobuses, para que algún medio de transporte me empujase hacia aquel pueblo tan buscado y añorado sin saberlo.

No logré mi propósito aquel momento, así que decidí recorrer Palencia durante todo el día.

Fue a la mañana siguiente cuando –tan animado- muy temprano me desperté en la habitación del hotel y fui caminando a la estación de autobuses para partir hacia un nuevo destino. Quizás pudo ser un destino más. Pero no, era Saldaña ¿En busca de mis orígenes?

Iquitos Saldaña

Plaza vieja, Saldaña.

Haciendo un flashback, ya en Málaga, mucho antes de ir a Saldaña, veía un programa en La 1 de Televisión Española (TVE) Isabel, que me hacía recordar entre muchos episodios de esta serie, de la historia escrita por los Reyes Católicos.

Esta historia, incluyendo muchos hechos como la conversión y después expulsión –valga la redundancia- de los conversos del Reino de Castilla y Aragón, hacia otro lares, muchos de ellos a reinos y/o países vecinos como Portugal, también emigraron a otros continentes, entre ellos a América, y más concretamente a la zona latinoamericana, de allí que de existan muchas teorías y muchas familias, usando los apellidos que aparentemente provengan de –la Madre Patria- España.

La serie Isabel y sus capítulos en este enlace.

He mencionado esto, solo para dibujar un poco de las coincidencias o no, antes de poder –reencontrarme- con Saldaña.

Y así fue, tras unas horas en autobús, era uno de los pasajeros que se iban quedando hasta al final. Debo confesar que me sentía y hasta me miraban muy raro, -creo que entre otras cosas- el solo hecho que alguien quería ir a Saldaña, denotaba sus miradas hacia mí, ya que pocos visitantes suelen llegar a esta parte del planeta.

Llegué muy contento, bajé en la estación, estaba casi todo el pueblo aún cerrado, debí esperar un par de horas para que todo vuelva a la diaria normalidad, es decir, que todos los comercios abran y ver a más gente caminando y haciendo su vida cotidiana, ya que solo estaba abierto el bar de la estación con apenas un poco de café.

Bo Saldaña en Saldaña.

Bo Saldaña en Saldaña, Palencia (España).

No lo sé -hasta ahora- a ciencia cierta, si llegué a Saldaña y me re-encontré con mis orígenes, aunque por fin me pude reencontrar con el lugar que tanto me había hablado semana tras semana, mi padrino Silvino, como muchos de nosotros lo llamábamos, a este ser tan amable y bondadoso, que aún recuerdo.

Cuando llegué a Saldaña sonríe hacia el cielo, donde imagino se debe encontrar, seguro él feliz de que pudiera conocer y cumplir un sueño que él inconsciente o no, había sembrado en mí.

Un sueño que puedo decir ¿Cumplido?

¿Alguna vez te ha pasado algo similar como con Saldaña, ese “algo” que añorabas sin saberlo?

Si tienes alguna duda o lo tuyo es hacer aportes, te espero en los comentarios.

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